El Grupo Pini, fundado por Piero Pini en los años 80 en Italia, es un gigante cárnico europeo líder en la transformación de carne de cerdo, con una facturación anual de unos 2.000 millones de euros y 13 millones de cerdos procesados al año. Destaca por su expansión internacional, incluyendo plantas en Hungría, Polonia e Italia, y el macromatadero Litera Meat en Huesca.
No tenemos conocimiento hasta la fecha de un movimiento empresarial de tales dimensiones y características, ya que se trata del primer caso en que se impulsa la tramitación conjunta de 25 granjas clónicas de máxima capacidad. Y cuando decimos clónicas nos referimos a proyectos idénticos, dónde sólo se modifican datos de ubicación, suministro de agua y algún otro aspecto ambiental, lo que produce errores de bulto.
Este grupo entra en España de la mano del gobierno regional de Aragón, a pesar de la polémica que lo rodeaba, y entra mediante un matadero que es a la sazón el mayor de España. Los antecedentes no eran menores, el 29-06-2020 aparece una noticia en el diario público titulada “Detienen a un policía corrupto a sueldo del carnicero que posee el matadero de Binéfar”, otras 11 personas fueron arrestadas e imputadas de similares cargos. Un agente de la ciudad polaca de Kutno, donde operaba el matadero propiedad del entramado criminal italiano de los Pini trasladado a la población aragonesa de Binéfar, fue detenido por la Oficina de Asuntos Internos de la policía del condado de Łódź, acusado de lavado de dinero, asistencia para cometer delitos fiscales, participación en un grupo criminal organizado y obstrucción a la justicia. Esto era simplemente el resultado de la investigación que desde hacía cuatro años se estaba llevando a cabo en torno a las actividades mafiosas de Piero Pini y su familia.
Un fiscal fue condenado tras quedar demostrado que había sido sobornado entre 2013 y 2015. De acuerdo a la Justicia polaca, el entramado mafioso, al que el gobierno original facilitó la entrada a Aragón, se sirvió de cuantos peones pudo para emitir facturas falsas, lavar dinero, cometer abuso laboral y, en este caso específico, también, obstruir la investigación. Por su parte, el gobierno socialista del ayuntamiento de Binéfar, supuestamente puso todas las trabas posibles a la investigación de la relación de uno de sus policías municipales con el grupo.
En realidad la promotora de estos 25 proyectos es Litera Meat SLU, que gestiona dicho matadero en Binéfar, con 8 millones de cerdos sacrificados al año. Dicha empresa forma parte del grupo italiano Pini. Su máximo responsable, Piero Pini, ha estado acusado en numerosos escándalos de diversa índole: financieros por defraudar a la Hacienda pública de Polonia por más de 8 millones de euros, por agresión sexual, por sobornar a un abogado, o por vulnerar sistemáticamente los derechos de los trabajadores. A pesar de contar con semejantes credenciales tuvo la cooperación sumisa de las autoridades regionales y de todo tipo de facilidades.
Instalaciones en zonas protegidas
24 de las 25 macrogranjas previstas se quieren asentar sobre zona de protección de aves, y dos directamente sobre zona ZEPA (zona de especial protección de aves) argumentando que tanto las explotaciones como el abonado de purines no son inconvenientes para las aves protegidas como el cernícalo común. Una también en el área del río Regallo y a 47 metros de Dominio Público Hidráulico.
El proyecto es de tal envergadura que el mismo INAGA, solicitó un estudio de impacto ambiental conjunto que en realidad se limita a un sumatorio de las cantidades de los diferentes proyectos, pero dicho estudio no tiene absolutamente ninguna utilidad en cuanto que no aborda una evaluación ambiental estratégica y sigue permitiendo la tramitación de cada uno de los proyectos por separado.
Apuntamos aquí las cifras. Según el documento presentado por la promotora, el impacto conjunto estimado de estas 25 macrogranjas sería el siguiente:
Apuntar que estamos hablando de prácticamente medio millón de metros cúbicos de purines y 13.950 toneladas de CO2 equivalente, aparte de las 585 de amoníaco. No aparecen las emisiones tóxicas de SH2.
Se trata de 25 macrogranjas de producción de lechones, cada una con capacidad para 2.620 cerdas madres con sus lechones hasta 20 kg, 540 reposición y 6 verracos. Individualmente cada macrogranja supone una carga ganadera de 863 UGM (unidades ganaderas mayores), que equivalen a una macrogranja de 7.200 cerdos de cebo, el máximo permitido. Por lo tanto el proyecto completo es equiparable en su impacto ambiental a 180.000 cerdos de cebo. Este proyecto supone de golpe un aumento del 2 % de la cabaña de Aragón (medida en UGMs), actualmente de 9.903.577 cabezas según el Ministerio de Agricultura.
Se estima que de esas 25 instalaciones salgan anualmente 1.729.200 lechones para ser cebados en macrogranjas de engorde. Las 25 macrogranjas estarán ubicadas en siete municipios de Teruel (Albalate del Arzobispo, Alcañiz, Alloza, Andorra, Calanda, Castelnou e Híjar) y dos de Zaragoza (Almochuel y Sástago). La finalidad declarada por la empresa es abastecer el mercado interior de lechones tal y como reflejan las cifras. Si no en su totalidad, si en una elevada proporción. Es consciente del dominio de mercado que supone el controlar el suministro de lechones.
Los conflictos con China por los coches eléctricos llevaron a este país a un contramovimiento plasmado en una investigación antidumping sobre la carne de cerdo española que resultó en aranceles de un 9,8 %, 18,6 % o un 19,8 % según empresas, en toda Europa. Y en los que que Litera Meat se vió favorecida, tal y como refleja en su propia página, de aranceles reducidos de un 4,9 %, el más bajo aplicado actualmente a empresas españolas y europeas del sector, un porcentaje muy inferior a las empresas que le siguen.
Este resultado supone una mejora significativa respecto a la situación provisional comunicada en septiembre, cuando Litera Meat ya obtuvo un arancel del 15,6 %, 4,4 puntos por debajo del 20 % aplicado al resto de compañías españolas y muy alejado del gravamen impuesto a otras firmas europeas seleccionadas.
Se desconocen los motivos reales de la aplicación de estos aranceles reducidos, pero de trasfondo se establece una fuerte alianza comercial y de exportación. Mediante el acuerdo con WH Group, la empresa líder del sector porcino en China y propietaria de Smithfield Foods, para la exportación a gran escala de productos porcinos. Estos acuerdos contemplan la exportación de miles de toneladas mensuales de carne, posicionando a China como un mercado estratégico clave para el grupo. El Grupo Pini cuenta con delegación comercial propia en China y participa activamente en ferias como SIAL China para fortalecer sus lazos comerciales en el país asiático.
Mayor concentración
Lo que sí está claro, es que esto supone un espaldarazo definitivo a la multinacional que la sitúa en una clara posición de ventaja en España. Todo ello a pesar de todos los estudios científicos y las voces que alertan de los problemas ambientales del sector del porcino: Cambio climático, sobreexplotación del agua**, contaminación de suelos y subsuelos, alto riesgo de zoonosis y pandemias, **reducción de la eficacia de los antibióticos y resistencia bacteriana, maltrato animal, desempleo y despoblación, pobreza y desigualdad, pérdida de biodiversidad e inseguridad alimentaria.
Pues bien, a pesar de todo ello y por encima de escándalos, el sector, tal y como muestra el grupo Pini, evoluciona hacia escenarios de mayor concentración y tamaño. Los movimientos financieros se suceden con envergaduras cada vez mayores y las corporaciones tienen una capacidad de influencia en la política que les otorga casi un cheque ambiental en blanco. Cuando determinadas corporaciones adquieren tal tamaño y capacidad económica, los gobiernos, tanto regionales como estatales, se convierten en meros comparsas o recaderos. ¿Quién les pone ahora límites a pesar de sus efectos?
